viernes, 30 de diciembre de 2011

¿DE QUE COLOR ERES?

El artista en este cuadro
esboza cuentos, juguetes---
con natural transparencia.
Variadas flores silvestres
y pinceladas de nubes grises
reflejan una etapa incierta.
A lo largo del jardín,
lágrimas de incomprensión 
mojan pétalos frescos
por ser" diferente" flor.
Entre paredes rocosas y negras 
se divisa un campo verde
y un horizonte azul.
No plasma ningún tono ocre.
Si hay destellos rojizos
dando un toque de pasión.
En este mosaico de colores
la obra queda incompleta,
el artista tiene dudas.
A la sensibilidad.
¿con qué tono colorea.?




Escrita por mi amiga Mª Carmen  Cué Jaio.

domingo, 25 de diciembre de 2011

COMENZAR

HE PODADO LAS VIEJAS RAMAS
ME HE QUEDADO DESNUDA
FRENTE AL ESPEJO
PASARÁ EL INVIERNO
Y TALLOS NUEVOS
BROTARÁN DE NUEVO

martes, 20 de diciembre de 2011

EL CUERPO

Carcelero del alma.
Envuelto en sangre y piel.
Señor de la vida,
 Con tiempo de caducidad
Mudas el traje y vuelves a empezar.
Trabajo efímero, imprevisible, mortal.
Buscas otros cuerpos y formas
Donde poderla atrapar.
Ella siempre escapa cuando la vida se va
Se traslada de cárcel  en cárcel
Pero siempre inmortal.

En blanco y negro

COLORES
En  blanco y negro recuerdo mi infancia.
Caminando por el arco iris              
Una  lluvia de colores despertó mis sentidos
Rojos azules  y verdes impregnaron mi vida
Nubarrones  grises ensombrecieron
el azul de mis ojos.
La dulzura de la brisa, el sonido del mar
El amor a la tierra  despejaron las nubes .                 
Colores nuevos se fundieron con el sol de la mañana, transformándolos.
En malvas lilas colores suaves
Como el atardecer.

INSTANTES

INSTANTES


Gotas de lluvia y sol formando el arco iris,
Miradas de amor, melodías que acompañan,
Abrazos en la noche, sueños tranquilos,
Recuerdos de infancia, besos de juventud,
Ternura de madre, realidad de mujer,
Belleza interior, sed de vida.
Cerrar los ojos mirar hacia dentro, apartar la hojarasca, hasta encontrar, dulces destellos de algo llamado felicidad.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Historia del conejo Pito

Pito, el protagonista de esta historia, es un pequeño conejo de pelaje blanco con fuertes patas, y hocico respingón.
Vive feliz en una de las muchas madrigueras, situadas en la linde del bosque en la parte alta de la colina .Un arroyuelo y un antiguo cercado rodeado de zarzas y raíces de robles, sirven de escondrijo a Pito y su familia.
Se alimentan de hierba rala y diente de león abundante en esa zona.
Pito rara vez se atreve a sobrepasar los límites establecidos por el arroyo.
Con la orejas levantadas, otea constantemente a su alrededor husmeando los aromas del bosque. Sus bigotes como antenas le alertan del peligro.” El aire trae aroma a muerte”
Dando un gran salto se introduce en la madriguera, alertando a su compañera Caqui la cual se encuentra atareada con la nueva camada de pequeños conejos.
Unas fuertes pisadas retumban encima de ellos.” Están en peligro.” La pesadilla que tantas veces ha perseguido a nuestro protagonista se hace realidad “El hombre.”
Recordó con pavor el día que por primera vez, se topo con su presencia.
Apenas le despuntaban unos incipientes bigotes en la cara, cuando la guarida en la que vivía junto con sus padres y hermanos se le empezaba a quedar pequeña .Su padre el gran conejo torneado negro y blanco, les tenía totalmente prohibido aventurarse fuera de los límites del claro del prado.
Pero Pito, haciendo caso omiso de su progenitor y a sabiendas que corría peligro al desobedecer a su padre, decidió atravesar la pradera y explorar las tierras del valle de los granjeros,
Unos destellos rojos que desprendían un fuerte olor, atrajeron su atención y con el atrevimiento que da la juventud se introdujo en un agujero escavado en la pared del huerto, delante de él deliciosas coles y granos de cosecha le invitaban a un suculento banquete, los tallos tiernos desprendían un aroma dulce y goloso, eran zanahorias, “placer de dioses,”solo unos pocos afortunados habían tenido la suerte de deleitarse con tal suculento manjar. .
El se sentía el conejo mas afortunado del mundo, había encontrado el edén de los conejos.
De pronto, un ensordecedor ruido le hizo comprender lo arriesgado de su situación .Una bestia lanuda y con afilados dientes emitiendo un sonido aterrador se dirigía hacia el. Pito, dio un gran salto y corrió hasta llegar al agujero del muro por donde pudo escapar de una muerte segura.
Perdido y exhausto, llego hasta el viejo roble cuyas raíces se trenzaban haciendo grandes huecos en la tierra, allí encontró cobijo a la espera de que pasase el peligro.
Avanzaba la tarde cuando los rayos del sol dejaban ver las gotas colgantes de los helechos, fue entonces, cuando Pito decidió volver a casa al auxilio de sus padres. Sigiloso y precavido y husmeando con su joven hocico, pudo detectar un fuere olor, para el desconocido hasta entonces el del hombre.


Restos de pelo y sangre acrecentaron sus temores .La conejera donde vivía con sus padres y hermanos había sido destruida y de su familia no quedaba más que un rastro de olor a muerte.
Grito, desesperado pero estaba solo frente a la inmensa pradera, triste y abatido nuestro pequeño huyo de aquella tierra donde había sido tan feliz.
Vago como un paria, hasta que fue rescatado por su inseparable Caqui la cual le dio cobijo y amor.
Pito dejo de ser el conejo audaz y valiente para convertirse en un conejo cobarde y temeroso .Habían pasado los años y ahora de nuevo tenía que enfrentarse a su peor pesadilla.
Existe un pedacito de cielo reservado por Dios a los animales .Pito rezó con todas sus fuerzas rogando a sus ancestros que le ayudarán a salvar la situación, unas bellas palabras de su padre le son enviadas.” Nunca es tarde para hacer lo que quieres.” Tenia que dejar de ser un cobarde.”
Hizo una señal a Caqui para que no emitiera sonido alguno, arropó con su gran pelaje a sus pequeños y a pesar de que el miedo le envolvía no movió ni un pelo de su bigote.
El hombre introdujo por la entrada del cubículo una vara de avellano a la espera que Pito y su familia salieran por el otro extremo, con el fin de atraparlos.
Pero Pito desafiando el miedo se mantuvo firme en su decisión Tenia que lograr hacer creer al hombre que la madriguera estaba vacía.
Al cabo de un buen rato, el sonido del hombre y la bestia lanuda se fueron alejando, eso hizo a Pito arriesgarse a salir. Había engañado a su peor enemigo.
Caqui movía el hocico en señal de agradecimiento por la valentía que había demostrado
La primavera llegó por fin a la colina donde se habían trasladado la hierba crecía suministrando alimento y cobijo a su familia .Los riachuelos llenaban sus bordes de berros tréboles y azules capuchinas .la campiña se lleno de madrigueras donde los conejos corrían en libertad, lejos de las granjas de los hombres.
Pito, vivió unos pocos y apacibles veranos y aprendió a conocer los cambios de la colina, en primavera invierno y otra vez primavera, vio crecer a cientos de conejos jóvenes y fuertes. Algunas veces cuando se contaban cuentos en los atardeceres junto a las hayas, se le nombraba como héroe de tiempos pasados. Por su valentía fue elegido el gran conejo jefe de las madrigueras. Se había convertido en un robusto animal, respetado y querido por la comunidad.


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Soledad Bustamante Atienza

Pito en Muskiz

En un valle rodeado de montañas, se encuentra Muskiz, el pueblo donde va a transcurrir esta historia. Es primavera y el cambiante mes de Mayo ribetea de verdes tonos esta tierra
.Los cerezos toman el relevo a las mimosas y cambian tonos amarillos por blancos paisajes.
Florecillas silvestres pintan la hierba con el pincel de la belleza.
Los pájaros con sus trinos son trovadores en busca de pareja.
Los árboles despojados de su ropa en invierno estrenan traje nuevo.
Las aguas del río Barbadúm transcurren sosegadas, tranquilas, dando aposento en sus márgenes, a todo tipo de ánsares.
En este enclave, vive el conejo del cuento, llamado Pito, desde su madriguera enclavada en el monte Pico Ramos divisa las bellas puestas de sol, mientras saborea extasiado los brotes tiernos y husmea con su hocico los néctares del campo.
En un huerto de este valle, situado en la ladera del monte Mello, crece una robusta cebolla, junto a un plantío de hermanas rojas y blancas, todas se encuentran felices, protegidas por el manto de tierra que las sustenta.
Ella, es distinta, su sueño es salir del huerto, conocer ese horizonte infinito de estrellas.
Mantiene una encarnizada lucha por asomar la cabeza, pero a duras penas consigue liberar parte de su cuerpo, sus raíces están fuertemente ancladas a la tierra.
Quiere volar como los pájaros, y llegar hasta el mar.
Una preciosa noche de luna llena, conoce a Pito. .Este había salido a explorar, cuando los efluvios de los vegetales del huerto, le atrajeron hacia nuestra protagonista.
Mordisqueaba una zanahoria, cuando sus miradas se cruzaron. La cebolla temiendo por su vida, le increpó diciéndole que si no se iba, el amo del huerto le pegaría un buen palo, y luego lo cocinaría en pepitoria.


Este levantando sus enormes orejas y dando un gran salto se situó frente a ella en actitud amenazante.


La cebolla apenas sobresalía de la tierra y asustada como estaba, trataba de salvarse activando todo su picor.
----Acércate y huéleme, le susurraba con voz melosa a Pito.


Este, confiado se acercó peligrosamente y un fuerte escozor se adueño de el,
Pito se frotaba los ojillos con sus patas delanteras, lleno de dolor.
----Si me quieres comer, podemos llegar a un acuerdo, dice la cebolla, pesarosa del daño que le ha causado.
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Pito estaba a punto de salir corriendo, cuando intrigado pregunta.
--- ¿Que quieres?
----Quiero que me lleves a ver el mar, confío que, con tus fuertes patas me podrás liberar de la tierra que me tiene atrapada, si así lo haces te prometo que seré sabrosa y dulce y que tus ojos lloraran de placer.-----
-----¿Porque quieres conocer el mar?
----- He oído, a los pájaros contar que al atardecer el sol ,sofoca todos sus ardores en él.
Pito que es un conejo muy sensato, reflexiona sobre la propuesta,
---- No es mi intención comerte, puedes estar segura, pero si te libero de la tierra dejarás de crecer, y te secaras.
---No me importa morir con tal de realizar mi sueño.
Pito, siente piedad de la cebolla, al verla tan triste.
--Esta bien, mañana cuando despunte el sol vendré a por ti


Y así lo hizo, apenas amanecía y el rocío adornaba de perlas de agua los rosales, llego Pito arrancó con sus patas la tierra que tenia presa a la cebolla y sujetándola con su boca, atravesó la pradera raudo y veloz llevándola a un enclave maravilloso desde donde se divisaba la playa de la Arena y los acantilados de Cobarón; antiguamente cargadero de los barcos ingleses los cuales recogían el mineral que se extraía de las entrañas de esta tierra. 
Con mucho cuidado, y lleno de ternura, Pito dejo a la cebolla sana y robusta, frente a la inmensidad del mar Cantábrico.


Las olas rompían embravecidas contra las rocas de los acantilados y una espuma blanca revoloteaba llenando el ambiente de sabor salado.
La cebolla se sentía feliz, por fin había soltado las amarras que la ataban a puerto, y se balanceaba blandiendo su cabellera, al son de la brisa.
Su amigo Pito, la acompaña en esta aventura. Poco a poco, la cebolla se fue desnudando desprendiéndose de las capas que protegían su corazón, dejando este a merced del viento.


Entonces sucedió: El sol bajó despacito, y jugó a esconderse tras la línea imaginaria del horizonte.
Las gaviotas aplaudían con sus robustas alas, serpentinas de luz estallaban llenando el cielo de colores rojos, amarillos, blancos y azules.
El mar, apagó lentamente la luz y abrazando al sol se fueron juntitos a dormir.


Lagrimones de alegría corrían por la carita de Pito, al ver que el sueño de su amiga se había convertido en realidad.
El fuerte viento de la cornisa Cantábrica, se llevó el corazón de la cebolla y lo depositó en las nubes, para ayudarlas a llorar.
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domingo, 18 de diciembre de 2011

PITO CONOCE A CAQUI

Aun no había llegado la segunda primavera, cuando la campiña moteaba de blanco la verde pradera.
Inmensas llanuras herbáceas acogían las conejeras, de los lomos blancos, así llamados por las características de su pelaje. La sombra de la luna se alejaba hacia el norte, y los días alargaban su luz, sujetando al sol con los largos brazos de las ramas de las poderosas hayas.
Caqui , se peinaba su colita blanca como la nieve, y adornaba su lomo, con pequeños brotes de alfalfa, la esperaba un día lleno de sorpresas, los hoyitos de su nariz temblaban palpitantes ,y nerviosas sus orejas se levantaban azuzadas por el temor a lo desconocido.
Cuando Caqui, abrió la puerta de su cubículo, sus padres la miraron orgullosos. Su madre. Le colocó una ramas de enebro sobre la cabeza, y mojó su hocico, con las primeras gotas del roció
Había llegado el día del Ami-real- donde todos los conejos jóvenes eran presentados a la junta de los jefes reales.
El aire, aun conservaba el aroma de la nieve de la montaña, cuando Caqui, salió de la conejera de sus padres, para dirigirse a la fiesta del Ami-Real .La mañana era clara, las nubes volaban lejanas en busca de compañeras para jugar a las lluvias y a las tormentas. A veces lloraban tanto que la campiña se inundaba, y había que bajar a los sótanos de las conejeras, en previsión de que la tormenta amainase.
E l gran jefe Amapolo agradecía a la lluvia que sus praderas siempre estuvieran llenas de brotes de diente de león, henascos, semillas de leguminosas y hierba rala, y en épocas buenas también crecían tulipanes amarillos, tréboles violetas y unas baya rojizas, que los conejos adultos utilizaban para las celebraciones de las camadas, así llamada por coincidir con el nacimiento de los pequeños conejos.
La gran madriguera estaba situada en el cent ro de la campiña, guardaba la noche cuando el sol salía .Sus entradas se protegían con matorral alto y zarzas de enredadera, en su interior un laberinto de pasillos comunicaban a la gran sala central donde se liberaban los asuntos concernientes a toda la comunidad.
Un a gran mesa presidida, por el gran jefe Amapolo y sus sabios, conejos, daba la bienvenida a los presentes. Cientos de jóvenes conejos venidos de otros lugares peleaban por las hembras demostrando toscamente el poder de sus vigorosas patas, y sus afinados bigotes, los más osados hinchaban su lomo en señal de coraje y gallardía.
Caqui, observaba, a los aspirantes a galanes, mientras mordisqueaba el suculento banquete, con el que se les obsequiaba. Nabos, hojas tiernas de zanahoria, remolacha, escarola, e incluso con moderación se permitía acceder a las vallas del olvido.
Machos y hembras, se enzarzaban en la ceremonia de preparación para compartir una nueva vida alejada de los padres. A partir de hoy dijo El gran jefe Amapolo, tendréis que arriesgar vuestras vidas en busca de alimentos, la pradera, es vuestro hogar, pero no olvidéis, que el zorro, nos espía, y cuando la sombra negra cubra vuestro cuerpo, esconderos del águila, y solo cuando la luz sea clara y duradera podréis salir.
De entre todos los conejos Caqui se fijo en un conejo enclenque y tímido que se escondía en un rincón oscuro de la madriguera. A pesar de que estaba en los huesos, poseía un porte elegante y una mirada noble. Ninguna coneja se le había acercado y Caqui a pesar de que tenia una larga fila de brabucones pretendientes, se dirigió hacia el y le ofreció una baya roja.
El conejo, la miró con la tristeza del gran ausente, antes de aceptar la invitación se dirigió a ella y se presentó:
---Me llamo Pito y vengo huyendo de las tierras altas.
Los arboles murmuran que es peligroso adentrarse en esos territorios, y que somos perseguidos por un animal mas peligroso que el águila y el zorro, dijo Caqui.
----Así es contestó, Pito.
---Existe, y conozco su olor, lo llaman" hombre".
---Caqui, olisqueo a Pito, y  este agradecido accedió a comer la baya roja.
Un sentimiento nuevo se instalo en el corazón de Caqui y Pito, la brisa mecía la hierba alta, y los dos enamorados corrían por la pradera envueltos en la bruma de los elixires del amor.
Les esperaba un incierto futuro, pero juntos lograrían alcanzar, la felicidad.

POETA

Quedó esperando    unas  mañanas que jamás regresarían. Se perdió tras  un  velo de  recuerdos dejando  que la angustia  se quedase...